mi Venusafrodea



El río del deseo fluye por las venas 
como un incendio dorado, 
como una supernova que estalla hacia dentro, 
caracola, vulva, perla, fuego.
Hay relámpagos en la sangre cuando se ama,
hay aludes, crepúsculos, cometas que se estrellan.
Late tu mirada en el cuerpo de mi Venus, 
que se mece, se aletarga, 
se deja beber, se vuelve roja de mieles 
y se entrega.
Mi loba huele tu silencio
lo tiene en la boca
en su lengua de rosa o de sirena.
Y juntos comulgamos
este vino pagano de rocío y estrellas,
cuando mi verano se queda adormecido
acurrucado y tibio entre tus piernas.

© Germana Martin

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