no vengas a parirme

¿cuántas formas hay de decirte adiós?
puedo sugerir que saques tu rayo de mi vientre
que me sueltes las redes del cabello
que liberes mis tormentas de tus ojos
puedo mirar hacia otro nido
otro pecho otro cielo otra cáscara abierta
y dejar de buscarte en las hojas violetas del río
o suicidada y tozuda
puedo arrojarme al barco que naufraga
y hundirme en este océano de sales y medusas
en esta sangre que gotea como baba de miedo

pero puedo simplemente
hoy
decirte adiós
desenredando mis largas piernas de las tuyas
soltando mis amarras de tu fuego
de los corales de tus dedos
de la tibia balsa de tu cuerpo

y descubrir con alivio y sorpresa
esta luna preñada de mí misma
que se asoma para crecer
en mi tierra deshabitada y fértil
que sólo yo
vacía de mí
sola de mí
madre de mí
fecundo y gesto

no vengas a parirme

voy a nacer de nuevo
del silencio.

©Germana Martin

1 comentario:

  1. Bellísimo, Ailén, muchas gracias por esta inmensa luz que brota de ti.

    ResponderEliminar